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Disprosodia: Guía práctica de qué es y por qué sucede

disprosodia

La disprosodia es un trastorno del habla que afecta al ritmo, la entonación y el acento del habla, elementos que son cruciales para la comunicación efectiva y la expresión emocional en el lenguaje. La prosodia permite a los hablantes transmitir información no solo a través de las palabras que eligen, sino también mediante la forma en que las pronuncian. Cuando una persona sufre disprosodia, su capacidad para usar estas variaciones vocales adecuadamente se ve comprometida, lo que puede llevar a que su habla suene monótona, inapropiada o carente de inflexiones emocionales.

1. Causas de la disprosodia

Las áreas del cerebro responsables de la producción y comprensión de la prosodia se encuentran en el hemisferio derecho, en contraste con las áreas del hemisferio izquierdo que manejan la sintaxis y la semántica del lenguaje. Por lo tanto, daños en el hemisferio derecho pueden ocasionar este trastorno de habla. A continuación, se recogen las causas principales:

  • Trastorno del espectro autista
  • Accidente cerebrovascular
  • Traumatismo craneoencefálico o cirugía cerebral
  • Tumor cerebral
  • Enfermedades neurodegenerativas como esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Huntington o enfermedad de Alzheimer.
  • Afasia
  • Efectos secundarios de medicamentos con impacto en el sistema nervioso central.
  • Infecciones como encefalitis o meningitis.
  • Problemas psicológicos o psiquiátricos como esquizofrenia.

2. Síntomas de disprosodia

Los síntomas de la disprosodia pueden variar dependiendo de la causa subyacente y la extensión del daño cerebral. Comúnmente, los individuos pueden hablar con un tono monótono, tener dificultades para expresar emociones a través del tono de voz, o utilizar patrones de entonación inapropiados para la situación o el contenido del discurso. Además, pueden tener problemas para entender el estado emocional o la intención de otras personas basándose en la prosodia de su habla.

2.1. Alteraciones en la entonación

Las personas afectadas pueden hablar con un tono monótono, sin las variaciones necesarias para indicar preguntas, afirmaciones o emociones. Por ejemplo, pueden no elevar el tono al final de una pregunta, lo que puede llevar a confusión sobre si están haciendo una pregunta o una afirmación. La falta de variación en la entonación también puede hacer que el habla suene plana y carente de emoción.

2.2. Ritmo del habla

Las personas con disprosodia pueden hablar demasiado rápido o demasiado lento, o pueden tener pausas inusuales y poco naturales en su discurso. Estas pausas pueden ocurrir en lugares inapropiados, interrumpiendo el flujo normal de las oraciones y dificultando la comprensión del mensaje.

2.3. Dificultades con el acento y el énfasis

Las personas con disprosodia pueden tener problemas para poner el acento o énfasis en las sílabas o palabras correctas dentro de una oración. Esto puede cambiar el significado de las frases o hacer que el discurso sea confuso.

2.4. Expresión emocional inadecuada

La capacidad de expresar emociones a través del habla puede estar gravemente afectada en la disprosodia. Los individuos pueden sonar emocionalmente inapropiados para la situación, como hablar de manera plana y sin emoción sobre un tema alegre o emocionado sobre un tema triste. Esta falta de correspondencia entre la emoción esperada y la entonación real puede llevar a malentendidos y dificultades en la comunicación.

2.5. Problemas en la comprensión de la prosodia

Las personas con disprosodia también pueden tener dificultades para captar el tono emocional o las intenciones detrás del discurso de otras personas.

2.6. Monotonía vocal

El habla carece de variaciones en tono, ritmo y volumen. Este síntoma puede hacer que el habla sea aburrida y puede afectar negativamente la capacidad de la persona para mantener la atención del oyente o para comunicarse de manera efectiva.

2.7. Dificultades en la comunicación social

Debido a los problemas mencionados anteriormente, las personas con disprosodia pueden experimentar dificultades significativas en la comunicación social. Pueden tener problemas para participar en conversaciones fluidas, entender las señales emocionales, y expresar adecuadamente sus pensamientos y emociones. Esto puede conllevar ansiedad y aislamiento social.

3. Tipos de disprosodia

Se distinguen diferentes tipos de disprosodia:

3.1. Disprosodia de tipo lingüístico

Afecta las variaciones prosódicas que señalan aspectos lingüísticos del habla, como la diferenciación entre preguntas y afirmaciones, el énfasis en ciertas palabras para indicar importancia, o las pausas adecuadas para la estructura gramatical.

3.2. Disprosodia emocional

Las personas con este tipo de disprosodia pueden tener dificultades para expresar emociones a través de su tono de voz o para entender las emociones en el habla de los demás.Esto puede llevar a que el habla suene inapropiada para la situación emocional.

3.3. Síndrome del acento extranjero

Dentro del trastorno de la disprosodia, puede ocurrir el llamado síndrome del acento extranjero. Este síndrome provoca que los síntomas en el habla de la persona con disprosodia parezcan o se asocien con el acento de otro idioma. Es decir, la persona habla su lengua materna, pero para los oyentes posee un acento de otro país. Este síndrome puede ser temporal y su recuperación depende de la extensión de la lesión y su causa.

4. Diagnóstico de la disprosodia

El diagnóstico de la disprosodia requiere una evaluación exhaustiva por parte de diferentes profesionales, como neurólogos, logopedas o psicólogos para identificar las causas subyacentes de la disprosodia y desarrollar un plan de tratamiento adecuado.  A continuación, se describen los principales pasos y métodos utilizados en el diagnóstico de la disprosodia.

4.1. Evaluación clínica inicial

El primer paso en el diagnóstico de la disprosodia es una evaluación clínica inicial. Esta evaluación incluye una historia clínica detallada para comprender el contexto del paciente, incluyendo antecedentes médicos, enfermedades neurológicas previas, traumas cerebrales, y otros factores relevantes.

4.2. Evaluación de habla

Un logopeda o foniatra lleva a cabo una evaluación exhaustiva del habla del paciente.  Observa y analiza varios aspectos en la producción del habla del paciente, como la entonación, el ritmo, la intensidad y el uso del acento. Se utilizan grabaciones del habla del paciente para una revisión detallada y análisis acústico, lo que permite una evaluación precisa de las variaciones prosódicas.

Las pruebas de percepción del habla implican evaluar la capacidad del paciente para reconocer y comprender variaciones prosódicas en el habla de otros, como identificar el tono emocional en grabaciones de voz.

4.3. Evaluación neurológica

Las técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET), son herramientas importantes en el diagnóstico de la disprosodia. Permiten visualizar el cerebro y detectar posibles lesiones, atrofias o anomalías estructurales que pueden estar afectando las áreas responsables de la prosodia. Además, la técnica de electroencefalografía (EEG) pueden ser utilizada para evaluar la actividad eléctrica del cerebro y detectar patrones anormales que pueden estar asociados con la disprosodia.

4.4. Evaluación Psicológica

Los trastornos del estado de ánimo y ciertos trastornos psiquiátricos pueden influir en la prosodia del habla. La comprensión de estos factores es esencial para desarrollar un plan de tratamiento integral.

5. Manejo de la disprosodia

Dado que la disprosodia puede tener diversas causas y manifestaciones, el tratamiento debe ser personalizado y adaptado a las necesidades específicas de cada paciente. El tratamiento adecuado puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas afectadas, ayudándolas a comunicarse de manera más efectiva y a interpretar mejor las señales emocionales en la comunicación diaria.

A continuación, se describen los principales enfoques y métodos utilizados en el tratamiento de la disprosodia:

5.1. Terapia del habla y del lenguaje

La terapia del habla y del lenguaje es el pilar fundamental en el tratamiento de la disprosodia. Las técnicas utilizadas pueden incluir:

5.2. Ejercicios de entonación

Los pacientes practican variaciones de tono y entonación a través de la repetición de frases y palabras con diferentes inflexiones. Esto ayuda a mejorar la capacidad de producir variaciones prosódicas adecuadas.

5.3. Práctica del ritmo

Se utilizan actividades para ajustar el ritmo del habla, como leer textos en voz alta con diferentes patrones rítmicos o utilizar metrónomos para sincronizar el habla con un ritmo constante.

5.4. Entrenamiento de énfasis

Los pacientes aprenden a colocar el énfasis adecuado en las palabras y sílabas dentro de las oraciones, lo que es crucial para la claridad y la comprensión del discurso.

5.5. Retroalimentación auditiva

El uso de grabaciones y retroalimentación auditiva permite a los pacientes escuchar y corregir sus propias producciones de habla, fomentando la autoevaluación y el ajuste de la prosodia.

5.6. Uso de tecnologías asistidas

Las aplicaciones de software y los dispositivos electrónicos pueden proporcionar ejercicios interactivos, retroalimentación inmediata y oportunidades de práctica en un entorno controlado. Por ejemplo, aplicaciones que analizan y visualizan las características prosódicas del habla pueden ayudar a los pacientes a ajustar su entonación y ritmo en tiempo real.

5.7. Terapia psicológica

Resulta necesaria si hay componentes emocionales o psicológicos que contribuyen a la disprosodia. Esta terapia puede ayudar a los pacientes a manejar la ansiedad social, mejorar la autoestima y desarrollar estrategias para la comunicación efectiva en diversas situaciones.

5.8. Intervención médica

En casos donde la disprosodia es causada por condiciones médicas subyacentes como enfermedades neurológicas es necesario el uso de medicamentos. En algunos casos, tratamientos quirúrgicos o terapias de rehabilitación específicas para la lesión cerebral pueden ser parte del plan de tratamiento.

6. Referencias bibliográficas

  1. Ardila, A. y Rosselli, M. (2007). Neuropsicología Clínica. El Manual Moderno.
  2. Portellano Pérez, J. A. y García González, M. (2004). Manual de Neuropsicología. McGraw-Hill Interamericana.
  3. González-Álvarez, M. A., Parcet-Ibars, C., Ávila, D. y Geffner-Sclarsky. (2003). Una rara alteración del habla de origen neurológico: el síndrome del acento extranjero. Revista de Neurología, 36(3), 227-234.

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Jennifer Mateos

Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.