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Enfermedad de Parkinson: Síntomas, diagnóstico e intervención

enfermedad de Parkinson

Es probable que te suene la enfermedad de Parkinson porque personajes famosos como Michael J. Fox, Salvador Dalí o Juan Pablo II la han padecido. Seguramente asocies la enfermedad con temblores o con problemas para caminar. Sin embargo, la enfermedad de Parkinson va más allá de estos síntomas.

1. ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que se caracteriza por temblor, rigidez, lentitud y dificultad para iniciar y/o detener los movimientos.

Es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente después de la enfermedad de Alzheimer y afecta al 1% de la población mayor de 60 años. Es más frecuente entre los 50 y 60 años, pero no es raro que aparezca en la cuarta década de la vida e incluso antes excepcionalmente.

2. ¿Por qué se produce la enfermedad de Parkinson?

La causa exacta de la enfermedad de Parkinson se desconoce, pero se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. Aproximadamente el 15% de las personas con Parkinson tienen un historial familiar de la enfermedad, lo que sugiere un componente genético. Además, la exposición a ciertos tóxicos y pesticidas también se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

La enfermedad de Parkinson ocurre por el deterioro progresivo de neuronas en unas estructuras cerebrales denominadas ganglios basales. En estos, un grupo de células nerviosas denominadas sustancia negra produce el neurotransmisor (sustancia química que permite la comunicación entre neuronas) llamado dopamina. Este neurotransmisor desempeña un papel vital en el control del movimiento. Además, otras neuronas y neurotransmisores también se ven afectados, lo que provoca síntomas no motores.

ganglios basales

3. ¿Qué síntomas tiene la enfermedad de Parkinson?

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson se desarrollan gradualmente y pueden variar de una persona a otra.  Se pueden dividir en síntomas motores primarios, secundarios y síntomas no motores. A continuación, se incluyen los síntomas más comunes.

3.1. Síntomas motores primarios

  • Temblor: en brazos, piernas o cara. Es más evidente cuando se está en reposo y se inicia a menudo en una parte del cuerpo. Puede disminuir al efectuar un movimiento voluntario.
  • Rigidez muscular: Aumento del tono muscular y falta de flexibilidad que limita el rango de movimiento y puede causar dolor. La rigidez en la musculatura facial provoca inexpresividad facial o hipomimia.
  • Lentitud de los movimientos o bradicinesia: lentitud y torpeza general para la realización de los movimientos automáticos (parpadear, tragar, balancear los brazos al caminar…) y voluntarios. En ocasiones, pueden ocurrir episodios en los que la persona no puede moverse.
  • Inestabilidad postural: tendencia a la inclinación de la cabeza y del tronco lateralmente o hacia adelante, provocando la curvatura de la espalda. Estos problemas de equilibrio aumentan el riesgo de caídas.
  • Anomalías en la marcha: marcha lenta, pasos cortos y rápidos y arrastrando los pies.

3.2. Síntomas motores secundarios

  • Escritura lenta y con trazos pequeños (micrografía).
  • Trastornos oculares: visión doble, borrosa o dificultad para enfocar, aumento o disminución del parpadeo, etc.
  • Alteraciones respiratorias.
  • Hipomimia: ausencia de expresividad facial.
  • Disartria: La disartria hipocinética es el tipo de disartria más común en la enfermedad de Parkinson y se caracteriza por una disminución en la fuerza y coordinación de los músculos involucrados.  Esto da como resultado una voz caracterizada por: reducción de la intensidad de la voz o hipofonía. alteración del ritmo y la velocidad del habla, dificultad con la articulación, problemas de resonancia y temblores en la voz.
  • Disfagia y dificultades de masticación: al menos el 50% de las personas sufren disfagia o dificultad para tragar. Suele venir acompañada de hipersalivación (sialorrea) o hiposalivación (xerostomía). La disfagia acarrea peligro de broncoaspiración.

3.3. Síntomas no motores

  • Deterioro cognitivo: algunas personas con la enfermedad de Parkinson pueden experimentar problemas cognitivos, como ralentización del pensamiento, problemas de toma de decisiones, de atención y de memoria para aprender nueva información y recordar nombres. También puede afectar la capacidad de planificar y organizar el habla, así como al lenguaje comprensivo.
  • Dificultades en orientación espacial.
  • Demencia. Entre el 25% y el 40% de las personas sufren demencia. Sobre todo, cuando han comenzado a padecer la enfermedad de Parkinson en edades avanzadas.
  • Depresión, ansiedad, impulsividad.
  • Parestesia: sensación de entumecimiento y hormigueo en cualquier parte del cuerpo.
  • Retención urinaria y estreñimiento.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas de sueño: insomnio y somnolencia diurna.
  • Sudoración excesiva.
  • Hipotensión.
  • Hiposmia o anosmia: reducción o pérdida de la capacidad de oler.

4. ¿Cómo se diagnostica la Enfermedad de Parkinson?

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson se basa principalmente en la historia clínica y un examen neurológico, pruebas de neuroimagen y la observación de la respuesta a la medicación dopaminérgica.

4.1. Historia clínica

El primer paso en el diagnóstico es una historia clínica detallada. El médico preguntará sobre los síntomas del paciente, su inicio y progresión.

4.2. Examen físico y neurológico

El neurólogo realizará una evaluación sobre la presencia de temblor en reposo, bradicinesia, rigidez muscular y pruebas de equilibrio y coordinación para comprobar la estabilidad postural.

4.3. Pruebas de neuroimagen

Resonancia magnética (RM) o Tomografía computarizada (TC): Estas pruebas se utilizan para descartar otras condiciones, como tumores cerebrales o accidentes cerebrovasculares, que pueden causar síntomas similares.

DAT-SCAN: Esta prueba de imagen permite detectar la pérdida de neuronas dopaminérgicas.

4.4. Respuesta a la medicación

Una mejoría significativa de los síntomas con medicación dopaminérgica apoya el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, la falta de respuesta no descarta completamente la enfermedad, ya que algunos pacientes pueden tener una respuesta inicial limitada.

5. ¿Cómo es la intervención logopédica en la enfermedad de Parkinson?

El tratamiento temprano permite paliar los síntomas y retrasar, en la medida de lo posible, su agravamiento. El tratamiento farmacológico incluye medicamentos que aumentan los niveles de dopamina en el cerebro. Además de los medicamentos, los tratamientos de fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional juegan un papel crucial en la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

Los logopedas trabajan con estos pacientes para mejorar la articulación, la voz y la deglución segura, lo que es vital para prevenir complicaciones como la neumonía por aspiración. En primer lugar, se realiza una evaluación para conocer los aspectos preservados y las dificultades del paciente en cuanto a habla, voz, deglución y lenguaje. De acuerdo, con los resultados se procede a diseñar el plan de tratamiento. En general, la intervención logopédica suele incluir las siguientes técnicas y ejercicios.

5.1. Intervención en el habla y la voz

Terapia de voz de Lee Silverman (LSVT LOUD). Se centra en aumentar el volumen de la voz y mejorar la claridad del habla. Se basa en ejercicios que incrementan gradualmente la intensidad y la duración. El terapeuta proporciona retroalimentación inmediata sobre el rendimiento del paciente. Se enseñan técnicas para transferir las mejoras en la voz a situaciones de la vida cotidiana, asegurando que los pacientes puedan usar una voz más fuerte y clara en todas las áreas de su vida.

  • Ejercicios respiratorios: se utilizan para mejorar la capacidad pulmonar y el control respiratorio, esenciales para una producción vocal adecuada. Esto suele incluir ejercicios de respiración diafragmática y técnicas de control del flujo de aire.
  • Terapia miofuncional: la pérdida del tono muscular de los músculos faciales provoca inexpresividad facial que dificulta el lenguaje no verbal. La terapia miofuncional también ayuda a conseguir una mejor tonicidad del resto de músculos involucrados en la masticación, deglución y habla.
  • Entrenamiento en articulación: ejercicios específicos para mejorar la precisión de la articulación, ayudando a los pacientes a pronunciar los sonidos del habla de manera más clara.
  • Mejora de la prosodia: se trabaja en el ritmo y la entonación del habla para evitar un discurso monótono. Esto incluye ejercicios para variar el tono y la velocidad del habla.

5.2. Intervención en la deglución

La intervención logopédica para la disfagia incluye:

  • Modificaciones en la dieta: se pueden recomendar modificaciones en la consistencia de los alimentos y líquidos para facilitar la deglución y prevenir la aspiración. Esto incluye el uso de espesantes para líquidos y la elección de alimentos más fáciles de tragar.
  • Técnicas de deglución: Se enseñan técnicas específicas para mejorar la seguridad y la eficiencia de la deglución, como la deglución supraglótica, forzada o la maniobra de Masako.  
  • Apoyo familiar: los logopedas también educan a los familiares sobre las técnicas de deglución y las modificaciones dietéticas.

5.3. Intervención en el lenguaje

  • Técnicas para mejorar la comprensión y la producción del lenguaje, incluyendo la construcción de oraciones y la recuperación de palabras.
  • Estrategias de comunicación: se enseñan estrategias para ayudar a los pacientes a comunicarse más eficazmente, como el uso de frases cortas y claras, la repetición, y el uso de gestos.
  • Escritura: actividades para mejorar la precisión grafomotora.
  • Sistemas de comunicación aumentativa y alternativa (SAAC): en casos severos, se pueden utilizar amplificadores de voz, dispositivos de generación de voz y otros sistemas de comunicación aumentativa y alternativa.

6. Referencias bibliográficas

  1. Agudo, C., & Moreno, L. (Coords.). (2021). Protocolo de logopedia en la enfermedad de Parkinson. Federación Española de Parkinson, Real Patronato sobre Discapacidad.
  2. Martínez-Sánchez, F. (2010). Trastornos del habla y la voz en la enfermedad de Parkinson. Revista de Neurología, 51(9), 542–550.
  3. Zurita, A. (2005). Guía técnica de intervención logopédica en la enfermedad de Parkinson. Síntesis.

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Jennifer Mateos

Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.