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Parálisis facial: Causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

mujer con parálisis facial

La cara es una de las principales herramientas de comunicación que tenemos. Gracias a los músculos faciales podemos sonreír, fruncir el ceño, hablar con claridad, comer, beber o expresar emociones sin necesidad de palabras. Cuando la actividad de estos músculos se interrumpe, aparece la parálisis facial. Una alteración que puede afectar a la interacción social, al bienestar emocional y a la calidad de vida de la persona.

En este artículo de Jennifer Mateos Logopedia profundizaremos en las características de la parálisis facial y en el tratamiento logopédico.

1. ¿Qué es la parálisis facial?

La parálisis facial es una alteración neurológica que provoca la pérdida parcial o total del movimiento voluntario de los músculos de la cara. Ocurre cuando el nervio facial —el VII par craneal—, responsable de transmitir las señales que activan la musculatura facial, sufre una lesión, inflamación o compresión. Al verse interrumpida esa señal, los músculos dejan de responder con normalidad.

La parálisis facial suele afectar solo a un lado de la cara, lo que provoca una asimetría visible. La persona puede notar dificultad para cerrar el ojo, levantar la ceja, sonreír, inflar la mejilla; articular ciertos sonidos o incluso comer o beber.

En la mayoría de los casos, la evolución es favorable, especialmente cuando se realiza un diagnóstico temprano y se inicia tratamiento especializado.

2. Causas de la parálisis facial

La parálisis facial puede tener diferentes causas. En algunos casos se identifica claramente el origen, mientras que en otros aparece de forma repentina sin una causa aparente. Las causas pueden agruparse en varios tipos, siendo algunas más frecuentes que otras.

2.1 Parálisis de Bell

Es la causa más común. Caracterizada por una aparición repentina y generalmente unilateral. Aunque su origen exacto no siempre está claro, se relaciona con infecciones virales (especialmente virus del herpes), inflamación del nervio facial y factores inmunológicos. A pesar de resultar muy alarmante al inicio, la mayoría de los casos presentan un buen pronóstico con tratamiento adecuado.

2.2 Infecciones

Diversas infecciones pueden afectar directamente al nervio facial o a las estructuras cercanas:

  • Infecciones del oído medio
  • infecciones bacterianas como la enfermedad de Lyme
  • infecciones virales como el virus del herpes simple, virus herpes zóster o el virus de Epstein-Barr, entre otros.

2.3 Traumatismos

Los golpes o lesiones en la cabeza (traumatismos craneales) o en la zona del oído pueden dañar el nervio facial.

2.4 Tumores

Los tumores que afectan al cerebro, al oído, al nervio facial o a las glándulas salivales pueden comprimir el nervio facial.

2.5 Enfermedades neurológicas y autoinmunes

Algunas patologías pueden provocar parálisis facial como síntoma asociado, por ejemplo:

  • accidente cerebrovascular
  • esclerosis múltiple
  • neuropatías periféricas
  • síndrome de Guillain-Barré

2.6 Causas metabólicas y sistémicas

Algunas enfermedades pueden aumentar el riesgo de parálisis facial o favorecer su aparición:

  • Diabetes mellitus
  • Infecciones sistémicas.
  • Enfermedades inflamatorias o autoinmunes.
  • Alteraciones vasculares.

2.7 Procedimiento médicos

La parálisis facial puede aparecer como complicación de cirugía del oído, de la región facial, de la zona craneal o de intervenciones en las glándulas salivales.

2.8 Otras causas

Existen otras situaciones en las que puede aparecer parálisis facial:

  • embarazo
  • trastornos congénitos como el síndrome de Moebius o la microsomía hemifacial
  • malformaciones del nervio facial
  • exposición a ciertas sustancias químicas, fármacos o acumulación de metales pesados

3. Síntomas de la parálisis facial

Los síntomas varían en función del grado de afectación del nervio facial. A continuación, describimos las manifestaciones más frecuentes:

  • Asimetría facial: es el signo más visible. El lado afectado aparece «caído», con menor tono muscular que el lado sano.
  • Dificultad para cerrar el ojo: la persona puede tener problemas para cerrar completamente el párpado, lo que provoca sequedad ocular e irritación.
  • Problemas para sonreír o mover los labios: la sonrisa se vuelve asimétrica y el movimiento labial queda reducido.
  • Dificultad para hablar: ciertos sonidos, como /p/, /b/, /m/ o /f/, requieren una correcta movilidad de labios y mejillas, por lo que puede aparecer alteración en la articulación del habla.
  • Problemas al comer o beber: pueden aparecer escapes de saliva, dificultad para retener líquidos o acumulación de alimentos en la mejilla del lado afectado.
  • Alteraciones del gusto: es frecuente que se reduzca o altere el sentido del gusto, especialmente en los dos tercios anteriores de la lengua del lado afectado.
  • Alteraciones en la sensibilidad: algunas personas pueden experimentar sensaciones anormales en el lado afectado de la cara, como hormigueo.
  • Alteraciones en la producción de lágrimas y saliva: el nervio facial también participa en la regulación de las glándulas lagrimales y salivales. Su afectación puede provocar sequedad ocular o bucal, o, por el contrario, una producción excesiva.
  • Dolor de cabeza, de oído o facial: es frecuente sentir dolor en la zona del oído, la mandíbula o la cara. También puede aparecer dolor de cabeza. Este dolor suele deberse a la inflamación del nervio facial.
  • Hipersensibilidad al sonido (hiperacusia): en algunos casos, la persona desarrolla una sensibilidad aumentada ante los sonidos. Esto ocurre porque el nervio facial controla el músculo del estribo en el oído medio, cuya función es amortiguar los sonidos intensos.

4. Tipos de parálisis facial

La parálisis facial puede clasificarse principalmente en dos tipos según el lugar donde se produce la lesión.

4.1 Parálisis facial periférica

Es la más frecuente. Se produce cuando el daño afecta directamente al nervio facial, fuera del sistema nervioso central. Afecta a toda la mitad de la cara (frente, ojo, mejilla y labios). Dentro de este grupo se incluye la parálisis de Bell.

4.2 Parálisis facial central

Se produce cuando la lesión se localiza en el sistema nervioso central, generalmente en el cerebro. La afectación se concentra principalmente en la parte inferior de la cara.

Distinguir entre ambos tipos es fundamental, ya que determina tanto el diagnóstico como el enfoque terapéutico.

5. Diagnóstico de la parálisis facial

El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración en la que el profesional evalúa la simetría facial, la movilidad de los músculos, la capacidad para cerrar los ojos y el movimiento de labios y mejillas, entre otras funciones del nervio facial. En función de los hallazgos, puede ser necesario complementar la exploración con:

  • Pruebas de imagen (resonancia magnética o tomografía computarizada): para descartar tumores, lesiones cerebrales u otras causas estructurales.
  • Electromiografía: evalúa la actividad eléctrica de los músculos y permite valorar la afectación del nervio y su gravedad.
  • Análisis de sangre: para descartar posibles infecciones.
  • Pruebas auditivas o del gusto: cuando se sospecha afectación de otras funciones relacionadas con el nervio facial.

6. Tratamientos de la parálisis facial

El tratamiento depende de la causa y de la gravedad de la parálisis. Generalmente se aborda desde un enfoque multidisciplinar:

6.1 Tratamiento médico

Puede incluir corticoides para reducir la inflamación del nervio, antivirales si existe infección viral y analgésicos para el dolor.

Cuando el ojo no puede cerrarse correctamente, es imprescindible usar lágrimas artificiales, pomadas lubricantes y protección durante la noche para prevenir lesiones en la córnea.

En fases posteriores, con algunos pacientes que presentan secuelas como espasmos musculares o movimientos involuntarios (sincinesias), puede emplearse el uso de neuromoduladores, como la toxina botulínica.

6.2 Fisioterapia

La fisioterapia trabaja la movilidad y el tono de la musculatura facial mediante ejercicios específicos.

6.3 Tratamiento logopédico

El logopeda desempeña un papel fundamental en la rehabilitación de la parálisis facial. Los objetivos de la intervención son:

  • Recuperar la movilidad, coordinación y fuerza de labios, mejillas y lengua
  • Mejorar la simetría facial
  • Favorecer la articulación del habla
  • Reeducar la masticación y la deglución
  • Prevenir compensaciones musculares incorrectas
  • Mejorar la expresión facial y la comunicación no verbal

6.3.1 Evaluación

Antes de iniciar el tratamiento, el logopeda realiza una evaluación detallada para diseñar un plan de intervención personalizado:

  • Movilidad y simetría facial
  • Articulación del habla
  • Control labial
  • Función masticatoria y deglución
  • Expresión facial

6.3.2 Ejercicios de movilidad y fuerza muscular

Los ejercicios de movilidad ayudan a estimular los músculos afectados:

  • Elevar las cejas y fruncir el ceño
  • Cerrar los ojos con fuerza
  • Inflar las mejillas
  • Soplar
  • Sonreír y realizar el gesto de beso o protrusión labial.

Estos ejercicios deben realizarse de forma controlada y guiada por un profesional, evitando movimientos excesivos que puedan generar compensaciones.

El uso del espejo es una herramienta muy útil, ya que permite a la persona observar la simetría, visualizar sus movimientos faciales y mejorar el control motor.

La electroestimulación también puede utilizarse como complemento en la rehabilitación de algunos casos de parálisis facial. Consiste en aplicar corrientes eléctricas de baja intensidad sobre los músculos faciales para favorecer su activación, mejorar la propiocepción del movimiento y estimular la reeducación neuromuscular.

6.3.3 Reeducación del habla

La debilidad de labios y mejillas puede afectar a la pronunciación de determinados sonidos. El logopeda trabaja mediante ejercicios de precisión articulatoria, coordinación respiratoria y la movilidad labial:

  • repetición de sílabas, palabras y frases que contienen los sonidos más afectados
  • Lectura en voz alta
  • Articulación exagerada para reforzar la movilidad labial
  • Uso de espejo y retroalimentación verbal para mejorar la precisión y la simetría.

6.3.4 Terapia miofuncional orofacial

La terapia miofuncional trabaja de manera global la musculatura de labios, mejillas, lengua y mandíbula, con el objetivo de:

  • Recuperar la fuerza y coordinación de los músculos debilitados.
  • Reeducar patrones de movimiento correctos, evitando compensaciones
  • Mejorar funciones como la masticación, deglución, articulación y respiración.

En esta última función, la debilidad de los músculos labiales puede dificultar el sellado de los labios, lo que favorece la respiración oral.

6.3.5 Masaje y estimulación sensorial

El masaje facial ayuda a mejorar la rigidez muscular y favorecer la activación neuromuscular. Con frecuencia se combina con estimulación sensorial táctil para mejorar la percepción y la conciencia del movimiento facial.

6.3.6 Biofeedback electromiográfico

El biofeedback ofrece retroalimentación en tiempo real sobre la activación de los músculos faciales. Los electrodos registran la actividad muscular durante los ejercicios y esa información se muestra al paciente en pantalla o mediante señal sonora. Esto le permite ajustar de forma consciente la fuerza y la coordinación de sus movimientos.

6.4 Tratamiento quirúrgico

En los casos de persistencia de déficits funcionales importantes puede ser necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos reconstructivos.

7. Pronóstico de la parálisis facial

En muchos casos, especialmente en la parálisis de Bell, la recuperación puede ser favorable y producirse en semanas o meses. Sin embargo, el tiempo de recuperación depende de varios factores: causa de la parálisis, grado de afectación del nervio facial, rapidez con la que se inicia el tratamiento y constancia en la rehabilitación.

8. Referencias bibliográficas

  1. Susanibar Chávez, F., Moya, M. P., & Valdés, C. (2019). Evaluación e intervención logopédica en motricidad orofacial y áreas afines (Colección Comunicación, Lenguaje y Logopedia, n.º 14). Giunti Psychometrics SLU.
  2. Universidad de Valladolid. (2017). Revisión sistemática de la logopedia en la parálisis facial. Repositorio UVaDOC.
  3. Zambrano Toledo, N., & Puyuelo Sanclemente, M. (Coords.). (2017). Terapia miofuncional orofacial: Actualización y nuevos campos de actuación (Colección Lenguaje, Comunicación y Logopedia, n.º 11). Giunti EOS Psychometrics SLU.

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Jennifer Mateos

Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.