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Mutismo selectivo: Qué es, causas, evaluación y tratamiento

niño con mutismo selectivo

Algunos niños son tímidos y no les gusta hablar con personas que no conocen. No obstante, cuando se sienten más cómodos, comienzan a hablar sin problema. Sin embargo, hay una minoría de niños que en casa hablan sin dificultad, pero, fuera del ámbito familiar más cercano no son capaces de hablar debido a la ansiedad que les genera la situación. Y eso, a pesar de estar en un lugar habitual o tener contacto frecuente con esas personas. ¿Reconoces a tu hijo en esta descripción? La forma de actuar de tu hijo tiene un nombre y se llama mutismo selectivo.

Es un trastorno muy frustrante para el niño que lo padece puesto que en su vida cotidiana tiene muchos momentos en los que se requerirá una respuesta por su parte y se sentirá ansioso y bloqueado ante los mismos.

1.¿Qué es el mutismo selectivo?

El mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad infantil que se caracteriza por la incapacidad de hablar o comunicarse en determinados contextos o con ciertas personas. Sin embargo, el niño que lo padece puede hablar con normalidad en entornos donde se siente más seguro y cómodo.

Como, por ejemplo, en casa o con sus familiares más cercanos. Hay que comprender que el alto nivel de ansiedad que está sintiendo le incapacita para comunicarse o a hablar. No es un rechazo voluntario del niño.

El mutismo selectivo comienza, generalmente antes de los 5 años, pero, suele ser más evidente cuando el niño inicia la etapa escolar. La prevalencia del trastorno se sitúa en torno al 0,03 y el 1% de la población y puede prolongarse durante meses o años. En caso de no ser tratado, el mutismo selectivo puede tener serias consecuencias como baja autoestima y autoconfianza, aislamiento social, así como dificultades escolares.

Es esencial diferenciar este trastorno con la falta de dominio de un idioma. El niño puede tener dificultades para iniciar una conversación o responder en un idioma diferente. En este caso, la incapacidad para hablar proviene de la falta de conocimiento del idioma.

También es importante distinguir el mutismo selectivo de la timidez. Esta última hace que a los niños les cueste hablar con personas poco conocidas o en situaciones novedosas, pero, cuando el niño comienza a sentirse más seguro empieza a hablar o responde a las preguntas. En el caso del mutismo selectivo, esto no ocurre, produciéndose una incapacidad para hablar que se prolonga durante más de un mes. Además, el mutismo selectivo está acompañado de un alto nivel de ansiedad que no se detecta en una timidez excesiva.

2. ¿Qué causa el mutismo selectivo?

Actualmente se desconocen las causas específicas del mutismo selectivo, pero, se asocian a la ansiedad que el niño siente a ser juzgado por otras personas. Las investigaciones han revelado diferentes hallazgos, señalando que puede tratarse de un trastorno multicausal. Entre las posibles causas, destacan las siguientes:

  • Patrón de conducta severamente inhibida lo que favorece la ansiedad. Los niños con temperamento inhibido tienen un umbral de excitabilidad bajo en el área del cerebro llamada amígdala. Esta estructura recibe señales de peligro ante un momento de miedo real o potencial (en el caso de las personas con mutismo selectivo son los episodios de interacción social) y desencadena reacciones con el objetivo de proteger a la persona.
  • Factor hereditario. Un porcentaje importante de padres de niños con mutismo selectivo han padecido el trastorno u otros trastornos de ansiedad.
  • Baja autoestima.
  • Comorbilidad con otros trastornos de ansiedad, especialmente, fobia social.
  • Las dificultades del habla o lenguaje pueden facilitar la aparición de mutismo selectivo.
  • La sobreprotección de los padres que hablan por el niño o la presión ejercida por estos para que hable pueden intensificar la magnitud de los síntomas.
  • Situaciones de cambio en la vida del niño y los factores estresantes pueden desencadenar la aparición del mutismo selectivo.

Es importante, a su vez, entender el mecanismo que mantiene el mutismo selectivo. Cuando un niño no habla ante una situación social, la ansiedad se elimina. Por eso, para mantener su bienestar, el niño evitará a toda costa esa sensación de ansiedad, estableciéndose con el tiempo un ciclo de evitación. Este se convierte en un hábito tanto para el niño, como para los adultos cercanos en su vida y el ciclo se vuelve cada vez más difícil de romper.

3. ¿Cómo se evalúa el mutismo selectivo?

De acuerdo al manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) los criterios que ha de cumplir el niño para que reciba el diagnóstico de autismo son los siguientes:

  • Fracaso continuado para hablar en situaciones sociales específicas en las que existe la expectativa de hablar, aunque puede hacerlo en otras situaciones.
  • El fracaso para hablar no es atribuible a la ausencia de conocimiento o comodidad con el lenguaje hablado necesario en la situación social.
  • Esta dificultad interfiere en el aspecto educativo o en la comunicación social.
  • La alteración tiene una duración de, al menos, un mes sin contar el primer mes de adaptación escolar.
  • La dificultad no se explica por trastorno de la comunicación y no sólo se produce durante un trastorno psicótico, esquizofrenia o trastorno del espectro autista (TEA).

3.1. Características diagnósticas

  • Incapacidad para hablar o responder verbalmente a personas ajenas a su familia inmediata como tíos, abuelos, compañeros de clase, profesores, vecinos, etc.
  • Alta ansiedad social.
  • A menudo no hablan en el colegio, lo que puede complicar su desempeño.
  • A veces utilizan comunicación alternativa al habla como gestos, señalar o escritura.
  • Pueden tener ganas de participar en actividades sociales si no es necesario hablar.

3.2. Características asociadas que apoyan el diagnóstico

  • Miedo a la humillación social.
  • Timidez excesiva.
  • Rasgos compulsivos.
  • Negativismo y pataletas o comportamiento controlador o negativista, especialmente en casa.
  • En ocasiones el mutismo selectivo está asociado a un trastorno de comunicación.
  • Alto porcentaje de comorbilidad con otros trastornos de ansiedad, mayoritariamente, trastorno de ansiedad social, trastorno de ansiedad por separación y fobia específica.

El mutismo selectivo requiere de una evaluación multidisciplinar. El pediatra con el historial médico y tras una entrevista a los padres puede derivar a diferentes especialistas con el objetivo de descartar otras patologías. En este sentido, el logopeda puede realizar una valoración del lenguaje y de la comunicación del niño, el psicólogo puede determinar el nivel de ansiedad y detectar otros trastornos de salud mental que pueden estar presentes. En casos de habla muy limitada, puede ser necesaria una exploración física de la boca o recurrir a pruebas de audición.

El diagnóstico temprano es fundamental para que el niño comience el tratamiento y consiga superar el problema lo más rápido posible. Sin tratamiento, el niño seguirá viviendo con gran ansiedad las interacciones sociales y cabe la posibilidad de que el problema se agrave en un trastorno de ansiedad social en la edad adulta.

4. ¿Cómo se trata el mutismo selectivo?

Es importante empezar diciendo que hay varias opciones de tratamiento, siendo el tratamiento psicológico la intervención por excelencia. El objetivo final es que el niño consiga reducir el nivel de ansiedad, permitiéndole hablar en todas las situaciones y con todas las personas. El plan de tratamiento es individualizado para cada niño y las estrategias de tratamiento planteadas en el mismo deben implementarse en la familia, en el colegio y en otros contextos sociales con personas importantes en la vida del niño. En el caso de presentarse problemas asociados, éstos también deben ser abordados. En los siguientes apartados, veremos los tratamientos más habituales.

4.1. Tratamiento psicológico

La terapia que obtiene mejores resultados en el mutismo selectivo es la terapia conductual o cognitivo-conductual. El niño recibe entrenamiento en habilidades sociales, automodelado y modelado para aumentar la seguridad y confianza en estas situaciones y saber cómo interactuar en los momentos sociales. Asimismo, se lleva a cabo una desensibilización sistemática en la que el niño se expone ante situaciones que le producen ansiedad de forma gradual, de menor a mayor nivel de ansiedad (generalmente se inicia desde el uso de la comunicación no verbal hasta diferentes tipos de comunicación verbal). El esfuerzo y el éxito se recompensan con técnicas de refuerzo positivo (elogios, premios…).

En niños con una edad mayor de 7 años, también se puede realizar una reestructuración cognitiva ayudándolos a redirigir sus pensamientos desadaptativos, preocupaciones y miedos, que provocan y mantienen la ansiedad, hacia pensamientos positivos que disminuyen el nivel de ansiedad y provocan cambios en su comportamiento.

4.2. Tratamiento farmacológico

El mutismo selectivo se considera un trastorno de ansiedad y, en algunos casos, se recurre a fármacos para reducir la ansiedad a un nivel que permita al niño participar en el proceso de tratamiento. La medicación puede resultar útil en niños en los que el tratamiento psicológico no está consiguiendo los avances esperados. Esta medicación debe ir acompañada del tratamiento psicológico para conseguir unos resultados óptimos. Los medicamentos más indicados son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). En caso de que éstos no provoquen la respuesta deseada, se pueden administrar antidepresivos tricíclicos y benzodiazepinas, entre otros.

4.3. Terapia del habla y lenguaje

El logopeda también puede participar en el tratamiento para recuperar la comunicación y el lenguaje y puede evaluar si el niño presenta otras dificultades en el habla y el lenguaje que puedan desencadenar el mutismo. En caso afirmativo, resulta necesario iniciar rehabilitación logopédica después de haber comenzado tratamiento psicológico.

4.4. Terapia de grupo

Los niños con mutismo selectivo pueden practicar sus progresos en grupo. Estos grupos están formados por niños que presentan el mismo problema y son conducidos por psicólogos.

6. Pautas para padres de niños con mutismo selectivo

Explicar a los progenitores en qué consiste el mutismo es esencial. De esta manera, podrán participar reforzando las habilidades que los niños están aprendiendo en terapia. Se recomiendan las siguientes pautas:

  • Ofrecer al niño frecuentes oportunidades de interacciones sociales y en diferentes contextos como en el parque, cumpleaños, extraescolares, así como, en diferentes eventos y actividades.
  • La familia debe explicar a otros familiares y personas involucradas en la vida del niño en qué consiste el mutismo y cómo deben comunicarse con él.
  • Explicar al niño la importancia de contestar cuando alguien nos pregunta y de saludar a las personas que conocemos.
  • Reconocer y transmitir al niño la comprensión de su dificultad y ofrecerle el apoyo que su hijo necesite.
  • Los padres son el modelo para su hijo en las interacciones sociales. Actúa como te gustaría que tu hijo hiciera.
  • Evita comentarios sobre el niño o su dificultad.
  • Incluir una comunicación alternativa al habla como gestos, señas, dibujos o escritura.
  • Tener en cuenta al niño y hacerle partícipe en las actividades o interacciones sociales.
  • Lectura de cuentos específicos para perder el miedo a hablar. También pueden ser beneficiosos cuentos sobre la superación de dificultades y sobre la confianza personal. Dentro del abanico de libros, destacan los siguientes títulos: Martín Gris, Mimí “Tomatito”, Carlota no dice ni pío, Palabras silenciosas, Palabras dulces, La coleccionista de palabras o Las palabras mágicas de Wanda.
  • Enfatizar las cualidades del niño para compensar la falta de confianza y baja autoestima que puede generar el mutismo selectivo.
  • No presiones para que el niño hable puesto que generarás más ansiedad. Anímalo a usar la comunicación no verbal para que pueda ser parte de las conversaciones. No obligar al niño a participar en actividades que requieran comunicación oral.
  • Habla sobre tus sentimientos y preocupaciones para provocar que el niño pueda contar los suyos. Compartir los miedos y preocupaciones supone un alivio.
  • Evitar la sobreprotección hablando en nombre del niño.
  • Invita a un amigo de tu hijo a jugar en casa. Conforme tu hijo se sienta más cómodo, invite a otro niño y luego o varios niños. Posteriormente, puedes invitar a otros compañeros del colegio con los que tu hijo no tiene tanta amistad.
  • Concede tiempo a tu hijo para que responda a las preguntas. Si responde, continúe con la conversación. Si no responde, reformula la pregunta como una pregunta de sí o no o una opción simple. De esta manera, tu hijo puede responder con un gesto o diciendo o señalando una de las opciones.
Mutismo selectivo: Infografía consejos para padres y madres

6. Pautas para profesores de niños con mutismo selectivo

Me gustaría incluir también algunas pautas para profesores que suelen seguirse en casos de mutismo selectivo. Se debe explicar las características del mutismo selectivo y el plan de tratamiento para que los profesores conozcan los progresos del niño. La comunicación no verbal será aceptable en el comienzo del tratamiento. Algunas recomendaciones a seguir en el aula son:

  • Se debe alentar al niño a comunicarse, pero sin presionar
  • Evitar preguntas abiertas al principio.
  • Premiar con elogios y recompensas su esfuerzo. 
  • Fomentar la comunicación o el habla en grupos pequeños de niños al principio.
  • Realizar actividades en las que no sea necesaria el lenguaje oral. 
  • El aula debe ser un espacio en el que el niño se sienta cómodo y seguro y las relaciones sean cálidas y de apoyo.
  • Permitir el tiempo necesario que necesite el niño para interactuar.
  • Sentar al niño cerca del profesor o junto a su mejor amigo en el aula.

7. Referencias bibliográficas

  1. Asociación Estadounidense de Psiquiatría (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (Quinta edición). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  2. Olivares, J. y Olivares, P. J. (2018). Mutismo selectivo. Naturaleza, evaluación y tratamiento. Madrid: Pirámide.
  3. Olivares, J., Rosa, A. I. y Olivares, P. J. (2007). Tratamiento psicológico del mutismo

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Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.