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Aprende todo sobre el Síndrome de Sanfilippo

síndrome de sanfilippo

¿Te imaginas como sería la enfermedad de Alzheimer en niños? Es una paradoja, ¿verdad? Con este término suele compararse al síndrome de Sanfilippo. En este post podrás conocer en profundidad este impactante síndrome.

1. ¿Qué es el Síndrome de Sanfilippo?

El síndrome de Sanfilippo es conocido también con los nombres mucopolisacaridosis tipo III o MPS III. Se engloba dentro de las denominadas enfermedades raras. Afecta en España a uno de cada 50.000 nacimientos.

Esta cifra difiere según la zona geográfica. Es un trastorno genético, hereditario y metabólico. La alteración de un gen provoca que haya ausencia o deficiencia de una enzima encargada de la descomposición de algunos azúcares, lo que conlleva múltiples síntomas que aparecen en torno a los 2-5 años. Los síntomas son muy amplios y afectan, sobre todo, al sistema nervioso central. La esperanza media de vida se sitúa en la adolescencia.

2. ¿Qué tipos de Síndrome de Sanfilippo existen?

Se diferencian cuatro tipos en función de la enzima afectada. Cada enzima interviene en diferentes pasos del proceso de descomposición y reciclaje de una molécula de azúcar de gran tamaño llamada heparán sulfato. El tipo A es el más frecuente y su frecuencia disminuye de forma progresiva hasta el tipo D de los que hay muy pocos casos.

  • Tipo A: causado por defecto en el gen SGSH. Hay ausencia o deficiencia de la enzima denominada heparán N-sulfatasa. Este tipo se corresponde con los casos más graves: inicio más temprano, progresión de síntomas más rápida y supervivencia más corta.  
  • Tipo B: causado por un defecto en el gen NAGLU. Hay ausencia o deficiencia de la enzima alfa-N-acetilglucosaminidasa.
  • Tipo C: causado por un defecto en el gen HGSNAT. Hay ausencia o deficiencia de la enzima acetil-CoA-alfa-glucosaminida N-acetiltransferasa.
  • Tipo D: causado por un defecto en el gen GNS. Hay ausencia o deficiencia de la enzima N-acetilglucosamina 6-sulfatasa.
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3. ¿Qué causa el síndrome de Sanfilippo?

Los lisosomas son unos componentes de las células donde se encuentran enzimas que intervienen en la degradación de moléculas de azúcar llamadas glicosoaminoglicanos o mucopolisacáridos (MPS). Estas son generadas naturalmente por el cuerpo y se utilizan en la comunicación entre las células, construcción de tejido conectivo, de tejido nervioso y de piel y en la coagulación de la sangre. Después de usarlas el organismo necesita descomponerlas.

En el síndrome de Sanfilippo, el gen encargado de la producción de una de estas enzimas está defectuoso, lo que provoca que alguna de las cuatro enzimas no se fabrique o que su producción sea deficiente. Esto hace que la molécula de azúcar, llamada heparán sulfato, no se pueda descomponer de forma óptima y se acumule progresivamente en las células durante el transcurrir de los años provocando muerte celular. Esto se traduce en una degeneración del sistema nervioso central y en lesiones en distintos órganos. Desgraciadamente, la muerte celular conduce con el tiempo a una muerte temprana de la persona afectada.

4. ¿Cómo se transmite el Síndrome de Sanfilippo?

El síndrome de Sanfilippo es un síndrome autosómico recesivo. Cada célula de nuestro cuerpo contiene 23 pares de cromosomas, 22 de esos pares son cromosomas que no están relacionados al sexo y se llaman autosomas. De cada cromosoma, un par contiene información genética del padre y el otro par dotación genética de la madre.

Para que ocurra este síndrome ambos pares del gen tienen que estar alterados (gen recesivo). Esto quiere decir que los padres pueden ser portadores sanos. En este caso, las probabilidades se reparten del siguiente modo: 50% de probabilidad de que el hijo sea portador, pero no desarrolle la enfermedad (sólo tendría un par afectado); 25% de probabilidad de un hijo sano, 25% de probabilidad de un hijo con síndrome de Sanfilippo.

5. ¿Qué síntomas se producen en el Síndrome de Sanfilippo?

Al nacer, los niños con el síndrome de Sanfilippo no presentan signos. Sin embargo, entre los dos y cinco años, aparecen los primeros síntomas. A continuación, se detallan algunos de los síntomas que suelen presentar los niños y adolescentes con síndrome de Sanfilippo diferenciados por etapas:

  • Primera etapa
  • Diarreas crónicas
  • Hernias umbilical e inguinal
  • Hipoacusia
  • Infecciones de oído recurrentes
  • Sinusitis e infecciones repetidas de las vías respiratorias
  • Hepatomegalia y esplenomegalia (hígado y bazo agrandado, respectivamente)
  • Hirsutismo o crecimiento excesivo del vello
  • Gran tolerancia al dolor
  • Retraso del desarrollo, sobre todo, de lenguaje
  • Alteraciones en la coagulación
  • Rasgos físicos característicos que, con la edad, se tornan más toscos: estatura baja, cráneo grande y pelo áspero, frente abultada con cejas gruesas, puente nasal bajo, labios gruesos, diastema o separación pronunciada entre dos dientes, macroglosia o lengua de gran tamaño, cuello corto y abdomen voluminoso.
  • Segunda etapa
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Dificultad en el control de esfínteres
  • Problemas cognitivos severos y progresivos que implican pérdidas de habilidades adquiridas.
  • Deterioro de la comunicación y del lenguaje
  • Convulsiones
  • Déficit de atención
  • Hiperactividad
  • Impulsividad
  • Agresividad y autolesiones
  • Cambios del estado de ánimo
  • Pérdida progresiva de audición
  • Pérdida progresiva de visión
  • Fijación oral (chupar y morder objetos)
  • Deformidades óseas
  • Problemas motores como rigidez articular y espasticidad muscular
  • Tercera etapa
  • Aumento de las crisis convulsivas
  • Pérdida de la capacidad para caminar, hablar, oír y comer
  • El declive neurológico avanza hasta el estado vegetativo
  • Fallecimiento prematuro

6. ¿Se puede prevenir el Síndrome de Sanfilippo?

Es importante realizar un estudio genético antes de la concepción si alguno de los miembros de la pareja tiene antecedentes familiares del síndrome de Sanfilippo. Además, mediante el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) se puede tener un hijo sin el síndrome. Esta técnica consiste en analizar y seleccionar los embriones sanos in vitro para ser transferidos posteriormente al útero de la madre.

7. ¿Cómo se diagnostica el síndrome de Sanfilippo?

La enfermedad suele diagnosticarse entre los dos y seis años de edad y es habitual que el diagnóstico acertado tarde años. En ocasiones, debido a su baja frecuencia, el síndrome de Sanfilippo se confunde con un retraso generalizado del desarrollo o con un trastorno del espectro autista. Los profesionales encargados del diagnóstico son el neuropediatra y el genetista. Estas son algunas de las pruebas utilizadas para el diagnóstico del Síndrome de Sanfilippo:

  • Análisis de orina para comprobar la concentración de heparán sulfato.
  • Análisis del suero o de células para detectar la alteración enzimática.
  • Tomografía cerebral para comprobar atrofia cortical.
  • Radiografía para examinar el grado leve de disostosis múltiple u osificaciones defectuosas.

Confirmado el diagnóstico, se puede realizar estudio molecular a familiares con el fin de identificar portadores.

8. ¿Cuál es el pronóstico del Síndrome de Sanfilippo?

El pronóstico de la enfermedad es devastador. La esperanza de vida varía según el tipo de Sanfilippo y la progresión individual. La expectativa de vida promedio se sitúa en torno a los 15 años. En 2017 se realizó un estudio con pacientes de Reino Unido y se analizó la esperanza de vida según el tipo, hallando los siguientes datos:

  • Para el tipo A la edad media de la muerte 15,22 ± 4,22 años (desviación estándar)
  • El tipo B tiene una edad media de fallecimiento 18,91 ± 7,33 años
  • Para el tipo C la edad media de vida 23,43 ± 9,47 años
  • Finalmente, el tipo D no pudo analizarse por carecer de datos suficientes.

9. ¿Cómo es el tratamiento del síndrome de Sanfilippo?

Actualmente, no existe cura ni un tratamiento específico. El tratamiento únicamente consiste en aliviar y controlar los síntomas para lograr una pérdida de habilidades más lenta que mejore la calidad de vida de los afectados. Para ello, es necesaria la colaboración de diferentes profesionales, como, neurólogos, logopedas o fisioterapeutas. El diagnóstico temprano permite comenzar el tratamiento cuanto antes con el objetivo de retrasar el avance de los síntomas.

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Hay algunas líneas de investigación que se están desarrollando entre las cuales destacan:

9.1. Terapia génica

Esta terapia consiste en introducir un gen, a través de un virus modificado, mediante inyección al torrente sanguíneo o al líquido cefalorraquídeo. Este gen corregido contiene la información para la fabricación de la enzima defectuosa.  

9.2. Terapia de reemplazo enzimático

La enzima afectada se elabora artificialmente en laboratorio y es introducida al niño mediante vía intravenosa. Serían necesarias inyecciones periódicas para suministrar la enzima al organismo.

9.3. Terapia con células madre

Las células madres pueden ser extraídas de la propia médula ósea del paciente. Gracias a su capacidad de convertirse en diferentes tipos de células y multiplicarse, se podría reparar la anomalía genética en las propias células madre del afectado y volver a introducirlas en el organismo.

9.4. Medicamentos para reducir la progresión del síndrome

  • Medicamentos que favorecen la autofagia celular, es decir, la eliminación de material innecesario o disfuncional de las células.
  • Coadyudantes de las enzimas alteradas para descomponer heparán sulfato.              
  • Medicamentos para reducir la cantidad de heparán sulfato que produce el cuerpo y, por tanto, su descomposición y acumulación.

Si te ha gustado este artículo, te dejo otros dos artículos en lo que hablo sobre otras dificultades que tratamos los logopedas: edema de Reinke y Bradilalia.

10. Referencias bibliográficas

  1. Asociación de las mucopolisacaridosis y síndromes relacionados. “MPS España”. MPS III o Síndrome de Sanfilippo. Guía práctica para entender la enfermedad. Barcelona. https://www.mpsesp.org/portal1/images/content/Guia%20Sanfilippo_Asociaci%C3%B3n_MPS_Espana.pdf
  2. Aldámiz-Echevarría, K., Llarena, M., Andrade, F.,, González, L., Fournier, M. C., Melero, J., López, L.  y del  Toro, M. (2016). Guía clínica Síndrome de Sanfilippo [Archivo PDF]. http://www.medicosypacientes.com/sites/default/files/Guia_Clinica_Sindrome_sanfilippo.pdf

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Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.