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Descubriendo la dispraxia verbal: Síntomas, causas, detección y tratamiento

dispraxia verbal

Hablar es una de las habilidades más complejas que desarrolla el ser humano. Para pronunciar una sola palabra, necesitamos coordinar decenas de músculos en la lengua, labios, mandíbula y cuerdas o pliegues vocales. Además, todo debe sincronizarse con la respiración y con el ritmo del lenguaje. Cualquier alteración en la planificación de esos movimientos puede generar grandes dificultades. Esta es, precisamente, la realidad de los niños con dispraxia verbal. Un trastorno poco conocido pero con un gran impacto en la comunicación y la vida diaria.

En Jennifer Mateos Logopedia vamos a profundizar en la dispraxia verbal: sus síntomas, causas, diagnóstico, tratamiento y pautas para padres y docentes.

2. ¿Qué es la dispraxia verbal?

La dispraxia verbal es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la capacidad de seleccionar los fonemas que conforman cada palabra, ordenarlos correctamente y coordinar los movimientos articulatorios necesarios para hablar.

También denominada apraxia del habla infantil. No se trata de un problema muscular, de inteligencia, de audición, ni de comprensión o procesamiento del lenguaje. El problema está en que el cerebro sabe lo que quiere decir, pero no consigue enviar las instrucciones correctas a los músculos del habla. Por eso, muchas veces logran producir sonidos aislados correctamente, pero cuando deben encadenarlos en sílabas o palabras aparecen los errores.

Un ejemplo típico es cuando un niño puede decir bien el sonido /m/ y también /a/, pero al intentar decir “mamá” lo pronuncia de formas distintas cada vez: “mapa”, “bama”, “maba”. Esa inconsistencia es una de las claves para diferenciar la dispraxia verbal de otros trastornos del habla.

3. Síntomas de dispraxia verbal

La dispraxia verbal no se presenta igual en todos los niños. Sin embargo, algunos síntomas característicos son:

  • Dificultad para imitar sonidos o palabras.
  • Problemas para secuenciar sonidos: dificultad para pasar de una sílaba a otra en la secuencia para formar una palabra.
  • Habla lenta o con pausas inusuales: debido a que el niño necesita más tiempo para planificar los movimientos.
  • Errores inconsistentes: una misma palabra se pronuncia de diferentes maneras en distintos intentos.
  • Titubeo o necesidad de varios intentos en la articulación de algunos fonemas.
  • Prosodia alterada en algunos casos, con entonación poco natural y tono monótono.
  • Vocabulario reducido en comparación con la comprensión: entienden mucho más de lo que son capaces de expresar.
  • Errores articulatorios: la dificultad en la articulación (dislalias) puede ocasionar que el lenguaje sea ininteligible.
  • Longitud de la palabra: cuanto más número de sílabas tenga la palabra, más dificultad de articulación y mayor probabilidad de errores.
  • Frustración y evitación: algunos niños se enfadan y dejan de intentar hablar porque no logran hacerse entender.

4. Causas de dispraxia verbal

Las causas de la dispraxia verbal aún no están completamente esclarecidas, pero se han identificado varios factores que pueden estar relacionados:

4.1. Factores neurológicos

Alteraciones en las conexiones cerebrales encargadas de la planificación y coordinación motora. No siempre son visibles en pruebas de neuroimagen, pero se cree que hay disfunciones en áreas como la corteza motora o la ínsula.

4.2. Factores genéticos

Algunos estudios muestran que existe mayor prevalencia en familias con antecedentes de trastornos del lenguaje o del habla. También se han señalado la existencia de determinados genes que podrían estar relacionados con este trastorno.

4.3. Complicaciones perinatales

Partos prematuros, bajo peso al nacer o sufrimiento fetal pueden aumentar el riesgo.

La dispraxia verbal y la apraxia del habla infantil son dos términos que, en ocasiones, se utilizan de forma indistinta. Ambos comparten síntomas parecidos, sin embargo, el rasgo más diferenciador es que la apraxia del habla infantil tiene su origen en lesiones cerebrales adquiridas (posterior al nacimiento) como traumatismos craneoencefálicos, accidentes vasculares o infecciones.

5.Detección de la dispraxia verbal

Descartados problemas auditivos, el logopeda o foniatra evalúa el habla y el lenguaje. Los pasos habituales incluyen:

5.1. Entrevista con la familia

Recoger antecedentes médicos, hitos del desarrollo y primeros intentos de comunicación.

5.2. Pruebas específicas de articulación y de secuenciar los fonemas

  • Producción de fonemas: se pueden utilizar diferentes pruebas como el registro Fonológico Inducido (RFI), Monfort & Juárez)
  • Patrones de error: observar errores consistentes (siempre falla igual) o inconsistentes (variación entre intentos).
  • Repetición de palabras y pseudopalabras: consiste en repetir palabras o pseudopalabras de distinta longitud para analizar la capacidad de planificación motora.
  • Secuencias motoras orales: realizar secuencias rápidas de  movimientos labiales, linguales y mandibulares como la secuencia silábica (pataka).

5.3. Evaluación de la prosodia

Mediante PEPS-C (test Profiling Elements of Prosody in Speech-Communication – Children) en español. Se suelen utilizar tareas como repetir frases con distinto significado según la entonación, leer o repetir rimas o imitar el habla de un audio grabado.

5.4. Exploración del tono muscular y movilidad de lengua, labios y mandíbula

5.5. Valoración del lenguaje comprensivo

A través de pruebas como Peabody (Test de Vocabulario en Imágenes) o CEG- Comprensión de Estructuras Gramaticales.

Es fundamental diferenciar la dispraxia verbal de otros problemas como la dislalia (errores de articulación) o la disartria (causada por debilidad muscular).

6.Tratamiento de dispraxia verbal

La dispraxia verbal no desaparece por sí sola, por lo que el tratamiento es esencial para poder mejorar. La intervención temprana es fundamental para conseguir mejoras en la comunicación oral del paciente. Hay que tener en cuenta que el grado de severidad del trastorno varía entre los pacientes. En casos leves, el niño puede hacerse entender con esfuerzo; en casos severos, necesita apoyos alternativos para comunicarse. Además, el progreso suele ser lento.

El tratamiento ha de ser intensivo, sistemático y adaptado a las características y necesidades de cada niño para obtener el mayor éxito. Asimismo, es importante que el contexto sea lúdico.

Algunas de las estrategias más utilizadas por logopedas incluyen:

6.1. Repetición y práctica sistemática y gradual de sonidos, sílabas y palabras para su automatización

El profesional puede ayudar tocando y guiando suavemente los labios, lengua o mandíbula para indicar cómo y dónde mover los órganos articulatorios. También se suele usar apoyo visual (espejo, imágenes de posiciones, pistas que acompañan los sonidos…) y táctil como la vibración de algunos sonidos.

6.2. Práctica funcional

Utilizar palabras y frases que sean útiles en la vida diaria del niño, para que pueda ver el impacto inmediato de sus avances.

6.3. Reforzamiento positivo

Celebrar cada logro, por pequeño que sea.

6.4. Terapia de entonación melódica

Puede ayudar a planificar los movimientos orales.

6.5. Apoyo visual para articulación de fonemas y sílabas

Se muestra la sílaba o palabra funcional escrita y el niño intenta producirla oralmente

6.6. Mejora de la prosodia

Mediante juegos con ritmo, emisión de una palabra          en distintos tonos ascendentes y descendentes, frases con distintas   entonaciones (pregunta, sorpresa, enfado, alegría), representación en un         papel con líneas ascendentes o descendentes de la entonación de la frase, acompañar la sílaba tónica con un gesto, etc.

6.7. Sistemas aumentativos y alternativos de comunicación

En casos severos o cuando el progreso es lento, se hace uso de tableros de comunicación con imágenes, lengua de señas adaptada o aplicaciones de voz en tablets. Esto    garantiza que el niño tenga siempre una forma de comunicarse.

6.8. Trabajo en equipo

Coordinación entre logopeda, familia, docentes y otros profesionales

7. Pautas para padres

Los padres son aliados esenciales en el tratamiento y, por ello, aporto algunas recomendaciones prácticas:

  • Escucha activa: deja que el niño se exprese sin interrumpirlo ni terminar sus frases.
  • Refuerzo positivo: celebra los intentos de comunicación, aunque no sean perfectos.
  • Rutinas de práctica: dedica unos minutos diarios a realizar las actividades sugeridas por el logopeda o foniatra. Esto hará que los avances sean más rápidos.
  • Lectura compartida: leer cuentos juntos, señalando imágenes y nombrándolas, es una excelente manera de estimular el lenguaje.
  • Paciencia y empatía: evita comparaciones con otros niños y reconoce los avances individuales.
  • Mantener una comunicación cercana con el logopeda para compartir dudas.

8. Pautas para docentes

En el ámbito escolar, los docentes también cumplen un papel fundamental. Algunos consejos que pueden resultar útiles son:

  • Dar tiempo extra para expresarse: no presionar al niño ni terminar sus frases.
  • Apoyos visuales: utilizar imágenes o pictogramas para reforzar la comprensión y expresión.
  • Favorecer un entorno inclusivo: sensibilizar al grupo para evitar burlas y fomentar la empatía.
  • Plan de adaptación individualizado: valorar conocimientos a través de otros medios, como dibujos, gestos o explicaciones escritas, si el habla es muy limitada.
  • Colaboración con la familia y el logopeda: compartir estrategias y mantener coherencia entre casa y escuela.
  • Promover la confianza: asignar roles en los que el niño pueda participar sin depender exclusivamente del habla.

Si padeces disgrafía o la padece alguien cercano, en Jennifer Mateos Logopedia, estamos para ayudar. Puedes conocer más sobre mi forma de trabajar en logopedia con adultos.

9. Referencias bibliográficas

  • García, M. A., & López, R. (2021). La dispraxia verbal en la infancia: diagnóstico y abordaje terapéutico. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 41(2), 75-83. https://doi.org/10.1016/j.rlfa.2020.10.002
  • González Victoriano, R., & Toledo Rodríguez, L. (2015). Apraxia del habla: Evaluación y tratamiento. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15(1), 141-158.
  • Martínez, L., & Torres, A. (2019). Intervención logopédica en la dispraxia verbal infantil. Logopedia y Comunicación, 12(1), 33-47.

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Jennifer Mateos

Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.