En este segundo artículo seguimos conociendo en profundidad la tartamudez, desde sus tratamiento y complicaciones hasta las orientaciones para aclararte todas las dudas y saber cómo actuar.
Te dejo aquí enlazado el post anterior por si quieres echarle un vistazo. En el mismo hablamos sobre la tartamudez, pero, centrándonos en sus causas, síntomas, tipos e indicadores de gravedad.
1. Complicaciones de la disfemia o tartamudez
La disfemia puede tener diferentes complicaciones en la vida de las personas que la padecen.
1.1. Problemas de autoestima y sociales
La disfemia puede tener un impacto negativo en la autoestima de una persona, especialmente si ha experimentado burlas o discriminación por parte de otros. Las personas con disfemia pueden sentirse avergonzadas de su trastorno del habla y pueden tratar de evitar situaciones que impliquen hablar en público o interactuar socialmente.
1.2. Problemas académicos
La disfemia también puede provocar que la persona limite su participación en clase y la comunicación con los compañeros de clase y los profesores. Asimismo, la disfemia puede influir en la elección de los estudios, ya que la persona puede desear ciertos estudios, pero no verse preparado para ejercer esa profesión.
1.3. Problemas laborales
La disfemia puede limitar las opciones laborales en las entrevistas y el progreso en la carrera de una persona, ya que puede afectar su capacidad para comunicarse eficazmente en el trabajo. Las personas con disfemia pueden tener dificultades para participar en reuniones, dar presentaciones y hablar en público.
1.4. Problemas de salud mental
Las personas con disfemia pueden experimentar ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental debido a los efectos psicológicos de su trastorno del habla. También puede ocurrir logofobia (también llamada verbofobia) o miedo a decir determinadas palabras o a hablar con alguien.
2. Evaluación de disfemia o tartamudez
El logopeda o foniatra es el encargado de valorar el lenguaje de la persona que presenta disfluencias. Es imprescindible descartar problemas auditivos o problemas del lenguaje que pueden incidir en la presencia de la tartamudez.
2.1. Entrevista con los padres
Se recoge información sobre antecedentes médicos y familiares del paciente, hitos y evolución del lenguaje. También es importante conocer el inicio de las disfluencias y su frecuencia, así como el modo de reacción de los padres ante la tartamudez, nivel de conciencia del problema del niño; habilidades sociales o recursos utilizados por el niño en las disfluencias. Resulta útil conocer las pautas educativas y la dinámica familiar.
2.2. Entrevista con el tutor
Se debe recopilar información con el tutor para conocer la forma de hablar del niño, su comportamiento y la reacción de sus compañeros.
2.3. Entrevista con el niño o adulto
A los niños que son conscientes del problema o a los adultos se les realiza una entrevista para obtener información sobre sus interacciones sociales, recursos empleados, sentimientos, evitación y anticipación negativa ante situaciones de comunicación
2.4. Evaluación del habla
El profesional realiza al análisis del habla del niño para conocer la severidad de las disfluencias, frecuencia y las características del habla: velocidad, tipos de disfluencias, duración, la presencia o no de tensión, movimientos o tics.
En función de la severidad, el profesional puede descartar el tratamiento, realizar sesiones con los padres o tutores para el aprendizaje de pautas (tratamiento indirecto) o establecer el plan de tratamiento más adecuado al paciente. Generalmente, si el niño no tiene conciencia del problema se suele utilizar el tratamiento indirecto. En el caso de niños con tartamudez instaurada y conciencia del problema o adultos, la muestra de habla sirve para decidir el mejor tratamiento directo y también como una línea base para comprobar la evolución del habla según avanza la intervención.
2.5. Interacción comunicativa padres-niño
La grabación en vídeo de un rato de juego de los padres con el niño permite evaluar la conducta verbal y no verbal de los progenitores.
2.6. Evaluación del lenguaje
Se pueden realizar pruebas para evaluar articulación, vocabulario o sintaxis. Estas pruebas pueden ayudar a determinar si la disfemia es un síntoma de un trastorno del habla o abarca otros aspectos del lenguaje.
La evaluación guiará el plan de tratamiento cuyo objetivo es hablar con más fluidez y disminuir el impacto emocional.
3. Tratamiento de disfemia o tartamudez
A pesar de no existir un tratamiento curativo, la intervención temprana puede mejorar significativamente su evolución. Los tratamientos pueden ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de los síntomas y la ansiedad asociada a la disfemia.
El tratamiento puede prolongarse más de un año de sesiones, por lo que no te angusties si los resultados no son visibles a corto plazo. Tras el alta, se requieren sesiones de seguimiento para comprobar el mantenimiento de la fluidez.
El tratamiento de la disfemia puede incluir diferentes enfoques, dependiendo de la gravedad de los síntomas y de las necesidades específicas del paciente.
3.1. Modificación del ambiente
El profesional explica a los padres o tutores una serie de recomendaciones para eliminar o reducir factores que pueden provocar el agravamiento de la disfemia. Es esencial que estas indicaciones lleguen al entorno más cercano del niño y a los profesores del centro escolar.
3.2. Conocer el proceso del habla
En los niños que son conscientes de su dificultad y también en adultos es importante conocer cómo tiene lugar el habla y los órganos y musculatura que intervienen en el proceso.
3.3. Manejo de la coordinación fono-respiratoria
Conseguir una buena coordinación fono-respiratoria es esencial para reducir el número de disfluencias, sobre todo, los bloqueos.
3.4. Técnicas para mejorar la fluidez
Entrenamiento para facilitar el inicio de habla, controlar el ritmo e intensidad del habla y la utilización adecuada de pausas. Otra de las técnicas más utilizadas es el eco o la lectura guiada. Esto consiste en que el paciente debe repetir inmediatamente lo que dice otra persona que está hablando o leyendo. La técnica del enmascaramiento se realiza presentado un ruido blanco mientras el paciente está hablando o leyendo. Esto anula la retroalimentación auditiva.
Una vez conseguida un habla fluida, hay que practicar en las diferentes situaciones que provoquen en la persona incomodidad o ansiedad siguiendo un orden creciente.
3.5. Técnicas de relajación
Estas técnicas pueden ayudar a reducir la tensión y la ansiedad que a menudo acompañan a este trastorno del habla, lo que a su vez puede mejorar la fluidez del habla. Algunas técnicas de relajación muscular que se pueden utilizar en el tratamiento de la disfemia son respiración profunda, técnicas de relajación progresiva o mindfulness.
3.6. Habilidades sociales
La evitación de experiencias comunicativas y sociales puede hacer que muchos pacientes no hayan podido desarrollar adecuadamente las habilidades sociales. Por este motivo, es necesario aprender y practicar estas habilidades.
3.7. Dispositivos electrónicos
Suelen ser audífonos intrauriculares basados en la retroalimentación auditiva retardada o alterada. En la primera, el paciente al escuchar su propia voz siente como si hablase alguien más al mismo tiempo. Esta retroalimentación retardada tiende a disminuir las disfluencias. En el caso de la retroalimentación alterada, se modifica la frecuencia de la voz y el paciente al escuchar su voz en otro tono tiende a corregir sus disfluencias. Algunas personas encuentran que la retroalimentación auditiva puede ser útil para reducir la frecuencia de las disfluencias en su habla, mientras que otras no experimentan mejoras significativas. El éxito de estos dispositivos se reduce a largo plazo y tienen un alto coste.
3.8. Terapia psicológica
Útil para abordar los factores emocionales que pueden contribuir a la disfemia y para aceptar el trastorno. El psicólogo trabaja con el paciente para identificar pensamientos negativos y modificarlos y para desarrollar estrategias que mejoren la autoestima y reduzcan la ansiedad. Esto puede incluir la desensibilización sistemática o exposición gradual a situaciones desafiantes para el paciente.
3.9. Medicamentos
En algunos casos, se pueden prescribir medicamentos para ayudar a reducir la ansiedad y los síntomas depresivos, de este modo, se consigue mejorar la fluidez del habla.
3.10. Grupos de apoyo
Las personas que padecen tartamudez o disfemia se reúnen para compartir sus experiencias personales y expresar sus emociones libremente. Estos encuentros pueden generar gran alivio emocional, apoyo, respaldo social y empoderamiento.
3.11. Orientaciones para evitar la instauración de la tartamudez o disfemia
Si tu hijo comienza a tartamudear, es importante saber cómo actuar para no agravar el problema. Aquí hay algunas pautas y orientaciones útiles:
3.12. Crear un entorno tranquilo
Proporcionar un ambiente tranquilo y relajado al niño. Es importante establecer rutinas diarias y evitar las prisas o situaciones estresantes.
3.13. Brindar tiempo y escuchar al niño
Escuchar activamente al niño mirándole a los ojos y demostrar interés en lo que está diciendo puede ayudar a reducir su ansiedad. Asegúrate de darle tiempo suficiente para hablar y evita las muestras de impaciencia.
3.14. Evitar terminar palabras o frases por el niño
Permitir al niño terminar las oraciones él solo sin interrumpirle o terminando el adulto la palabra o frase. De lo contrario, puedes ejercerle presión para finalizar de hablar. Evitar expresiones tipo “tranquilo”, “respira lento” …
3.15. Ignorar las disfluencias, la tensión y los movimientos
Actuar de forma indiferente, ignorando las disfluencias del niño, así como los gestos de tensión y los movimientos. Es importante no hacer comentarios negativos o críticos sobre el tartamudeo. Tampoco es conveniente sugerirle que repita lo que ha dicho en el caso de los niños. Esto podría aumentar su ansiedad.
3.16. Evitar exigencias y altas expectativas
Estas pueden crear presión y ansiedad en el niño.
3.17. Modelo de habla
El adulto debe actuar como modelo ante el menor articulando correctamente y usando un ritmo de habla pausado. Además, se deben respetar los turnos de habla. Se puede simplificar el habla con oraciones más simples y cortas o enlentecer el habla alargando las vocales si fuera necesario.
3.18. Reconocimiento y valoración del niño
Poner en valor al niño y promover la confianza en sus habilidades comunicativas es fundamental para que el niño desarrolle una buena autoestima y autoconfianza.
3.19. Disminuir el número de preguntas y los imperativos
Es preferible comentar en vez de realizar preguntas. En todo caso, las preguntas deben ser sencillas, abiertas y han de hacerse de una en una sin atosigar al niño.
3.20. Hablar con el niño
Si el niño es consciente del problema, hablar sobre su disfemia puede ayudar a reducir su ansiedad.
3.21. Acudir al logopeda
Acude al logopeda o foniatra si tu hijo lleva 6 meses tartamudeando o presenta indicios que pueden hacer pensar en un agravamiento de la tartamudez.
4. Referencias bibliográficas
- Fernández- Zuñiga, A. (2005). Guía de intervención logopédica en tartamudez infantil. Madrid: Síntesis.
- Fernández- Zúñiga, A., & Caja, R. (2008). Tratamiento de la tartamudez en niños. Barcelona: Masson.
- Marugán, J.M., & Pérez, M.A. (2016). Evaluación y tratamiento de la tartamudez en población adulta: una revisión bibliográfica. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 36(3), 102-113.

