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Tartamudez o disfemia: Sus causas, síntomas, tipos e indicadores

tartamudez

¿Qué tienen en común personas tan famosas como Marilyn Monroe, Joe Biden, Tiger Woods, Nicole Kidman o Marc Anthony además de su procedencia? Todos ellos padecen o han padecido a lo largo de su vida tartamudez o disfemia. Un patrón de habla que puede llegar a ser, más o menos, habitual en la infancia pero que solo entre el 1%-2% de los adultos sufre. En este artículo exploraremos en profundidad la tartamudez, desde sus causas hasta sus indicadores de gravedad para aclararte todas las dudas y saber cómo actuar.

1. ¿Qué es la tartamudez o disfemia?

La tartamudez o disfemia es un trastorno del habla de origen neurobiológico que se caracteriza por la frecuente presencia de interrupciones en el flujo verbal, repetición de sonidos, sílabas o palabras, prolongación de sonidos y bloqueos o pausas forzadas durante la emisión del habla.

Este tipo de anomalías en la fluidez verbal reciben el nombre de disfluencias o disritmias y ocurren sin que haya una lesión en los órganos fonoarticulatorios. El trastorno afecta a la fluidez verbal y puede generar problemas de comunicación y autoestima en las personas que lo padecen.

La disfemia puede aparecer en cualquier momento, pero suele iniciarse cuando el niño comienza a formar frases combinando varias palabras. Según estudios, se estima que un 5% de los niños pueden presentar disfemia en algún momento de su desarrollo del lenguaje. En algunos casos, la tartamudez puede desaparecer espontáneamente durante el crecimiento y desarrollo del niño, pero en otros casos, el 20%, persiste en la adolescencia y en la edad adulta. La estimación mundial de adultos que padecen disfemia es del 1-2% de la población. La tartamudez es más frecuente en varones situándose en torno al 75% frente al 25 % de las mujeres.

Los primeros registros de tartamudez nos remontan a los escritos de los filósofos griegos. A pesar de todos los años transcurridos, las investigaciones no han conseguido descifrar el origen de la tartamudez o disfemia ni consolidar un tratamiento definitivo que consiga eliminar las disfluencias.

2. Causas de la disfemia o tartamudez

El origen da la tartamudez es desconocido. Se considera un trastorno en el que es posible que converjan diferentes factores. A continuación, se describen algunas de los factores más comunes de la disfemia:

2.1. Causa genética

La disfemia puede tener un componente hereditario, lo que significa que las personas que tienen familiares con disfemia tienen un mayor riesgo de desarrollar el trastorno. 

2.2. Factores fisiológicos

Se han encontrado diferencias en el funcionamiento cerebral de las personas con tartamudez:

  • Dificultades en la planificación fonológica y ejecución de los movimientos necesarios en el habla, así como descoordinación entre la fonación, la articulación y la respiración.
  • Dificultades de sincronización en la velocidad de los sistemas involucrados en la realimentación del habla. Recibimos los sonidos que emitimos desde el aire a través de los oídos, mediante la conducción ósea de los huesos del cráneo y también los percibimos gracias a los movimientos de la boca al articular.
  • Las personas con tartamudez tienen mayor implicación del hemisferio no dominante durante el procesamiento del habla.

2.3. Causas neurológicas

Las personas que han sufrido una lesión cerebral como consecuencia de un accidente cerebrovascular, infecciones cerebrales, comúnmente meningitis o encefalitis, o un traumatismo craneoencefálico pueden desarrollar una disfemia.

2.4. Factores psicológicos

La baja autoestima, retraimiento o ansiedad social son factores de riesgo. Las experiencias emocionales y los factores psicológicos como estrés o la ansiedad pueden empeorar los síntomas de la disfemia. Algunas personas pueden experimentar disfemia como resultado de un trauma emocional.

2.5. Factores psicosociales

La reacción de los padres y personas cercanas cuando el niño tiene disfluencias puede consolidar el tartamudeo. Por ejemplo, una actitud negativa de los padres o un alto nivel de exigencia. Un ambiente de aprendizaje desfavorable o la falta de habilidades de comunicación adecuadas pueden contribuir al desarrollo de la disfemia.

2.6. Medicamentos

Algunos medicamentos antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los antidepresivos tricíclicos pueden provocar tartamudez como efecto secundario.

3. Síntomas de disfemia o tartamudez

Los síntomas de la disfemia pueden variar en intensidad y frecuencia a lo largo del tiempo.  A continuación, se describen las principales manifestaciones de la disfemia:

  • Repeticiones de sonidos, palabras o frases: Las personas con disfemia a menudo repiten sonidos, palabras o frases. Por ejemplo, pueden decir «mmm…mmm…mamá» o «yo…yo…yo quiero».
  • Prolongaciones de sonidos:  Las personas con disfemia pueden prolongar los sonidos de las palabras, como «paaaapá».
  • Bloqueos en el habla: Las personas con disfemia pueden tener dificultad para comenzar a hablar o para continuar hablando. Pueden quedarse atascados en una palabra o sonido, permaneciendo con la boca abierta, pero sin emitir ninguna vocalización o únicamente una parte de la palabra. Suelen hacer esfuerzos para producir el sonido.
  • Uso de palabras llamadas muletillas: Las muletillas son palabras que facilitan la emisión de la siguiente palabra. Las más habituales son “uummm”, “pues”, “pero” o “eh”.
  • Búsqueda de sinónimos o circunloquios: Las personas con disfemia pueden omitir ciertas palabras y sustituirlas por sinónimos o frases que contengan el mismo significado que la palabra evitada.
  • Cambios en el ritmo y la velocidad del habla: Las personas con disfemia pueden hablar a un ritmo más lento o rápido de lo normal. También pueden tener pausas inusuales en el habla.
  • Tensión muscular: Las personas con disfemia pueden mostrar tensión muscular al hablar, como tensión en los músculos de la cara, del cuello o de los hombros. A veces también puede aparecer temblor en la mandíbula y en los labios.
  • Movimientos: Algunas personas con disfemia pueden tener movimientos de cabeza y movimientos oculares inusuales, como parpadear rápidamente, cerrar los ojos o mover los ojos de un lado a otro. También pueden tener lugar movimientos en piernas y manos.
  • Tics y sudoración: Algunas personas con disfemia pueden experimentar otros síntomas asociados como espasmos, tics faciales o sudoración.
  • Evitación de situaciones de comunicación: Las personas con disfemia pueden evitar situaciones de comunicación en las que se sientan más ansiosas o inseguras, como hablar en público o hablar con una persona desconocida.
síntomas tartamudez o disfemia

Hay que tener en cuenta que estas manifestaciones de la disfemia pueden agravarse cuando la persona se encuentra en un momento o periodo de estrés o se le ejerce prisa para hablar. También puede ocurrir en situaciones de comunicación que produzcan a la persona ansiedad, como al hablar en público, al hablar por teléfono o al hablar con una persona en particular. Así como cuando la persona siente gran emoción o cansancio. También es común que se alternen períodos de mayor fluidez con otros de muchas disfluencias.

4. Tipos de disfemia o tartamudez

Según la etiología de la disfemia, se clasifican en 3 tipos:

  1. Disfemia neurogénica: Causada por una lesión cerebral (traumatismo, infección, ACV) o un trastorno neurológico. Se le conoce comúnmente como disfemia adquirida. Las disfluencias ocurren también mientras las personas cantan o susurran.
  2. Disfemia psicógena: Este tipo de disfemia se produce como resultado de un trastorno emocional o psicológico fuerte, como un trauma o episodios de ansiedad.  
  3. Disfemia o tartamudez evolutiva o de desarrollo: Este tipo de disfemia es común en niños entre dos y cinco años y se considera una etapa normal en su desarrollo del habla y el lenguaje. Se caracteriza por repeticiones de palabras y sonidos, así como prolongaciones de sonidos, pausas y revisiones del discurso. Este tipo de disfemia desaparece por sí sola sin necesidad de tratamiento.

Cuando las disfluencias se prolongan durante más de dos años, las probabilidades de tener una disfemia crónica o instaurada son altas. La tartamudez se desarrolla en el tiempo y puede llegar a la etapa adulta. A diferencia de la tartamudez de desarrollo, las disfluencias atípicas suelen ser más frecuentes y suelen aparecer también prolongaciones y bloqueos. Tienden a tener lugar gestos de tensión y comportamientos asociados (tics, movimientos de ojos, cabeza, piernas, manos…), así como estrategias de evitación y ansiedad ante situaciones comunicativas.

5. Indicadores de disfemia grave o posible cronificación

¿Te sientes preocupado porque tu hijo ha comenzado a tartamudear de repente? Como hemos comentado anteriormente, en la etapa entre los 2 y 5 años se pueden producir disfluencias en el habla de los niños y es un proceso normal del desarrollo del habla. Las disfluencias se eliminarán en el 80% aproximadamente de estos niños. Sin embargo, para el 20% restante estas disfluencias pueden agravarse e instaurarse, dando lugar a una tartamudez crónica. Por tanto, es importante saber cuándo se debe iniciar tratamiento para evitar que la disfemia se instaure y permanezca hasta la adultez.

Sin haber un consenso definitivo, los expertos exponen una serie de indicadores que pueden aumentar las probabilidades de padecer una disfemia en etapas posteriores a la infantil. Vamos a verlos:

  • Signos de tensión: la persona puede presentar tensión en el cuerpo como el cuello o en la zona de la cara (boca, ojos) o realizar una intensidad súbita de la voz.
  • Gestos asociados: la persona puede presentar tics, movimientos de cabeza o de ojos, entre otros.
  • Antecedentes familiares: es importante indagar sobre la existencia de antecedentes familiares que hayan padecido o sufran disfemia.
  • Impacto emocional y disminución de actividades: la persona puede tener sentimientos de vergüenza o ansiedad a la hora hablar. Asimismo, pueden comenzar a ser más reacias a hablar o pueden aparecer comportamientos de evitación de situaciones sociales.
  • Presencia de otros trastornos del lenguaje o del habla.
  • Edad: los niños que presentan disfluencias después de los 3 años o que inician más allá de los 5 años tienen un peor pronóstico. El inicio repentino en edad adulta también debe ser consultado.
  • Frecuencia de las disfluencias: las disfluencias pueden llegar a aparecer en un porcentaje alto del habla dificultando una comunicación fluida.
  • Duración de las disfluencias: si las disfluencias ocurren durante más de 6 meses, es importante acudir al logopeda. La intervención temprana mejora el pronóstico.   
  • Número de repeticiones y uso de muletillas: más de 3 repeticiones de un sonido, sílaba o palabra puede ser un indicador de gravedad, así como el uso de muletillas.
  • Existencia y duración de bloqueos y prolongaciones: los bloqueos y las prolongaciones suelen implicar mayor gravedad que las repeticiones, sobre todo, si duran muchos segundos.

En caso de observar alguno de estos indicios o varios de ellos en tu hijo, es fundamental que te pongas en contacto con un logopeda o foniatra paraque realice una evaluación y determine la necesidad o no de tratamiento.

6. Referencias bibliográficas

  1. Rodríguez, A. (2003). La tartamudez. Naturaleza y tratamiento. Barcelona: Herder.
  2. Salgado, A. (2005). Manual práctico de tartamudez. Madrid: Síntesis.
  3. Santacreu, J., & Froxán, M.X. (2020). La tartamudez. Guía de prevención y tratamiento infantil. Madrid: Pirámide.

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Jennifer Mateos

Jennifer Mateos

Soy Jennifer Mateos, Logopeda con más de 10 años de experiencia. Estoy Graduada en Logopedia por la Universidad de Salamanca y estoy colegiada en el Colegio de Logopedas del País Vasco (nº de colegiada: 480550). Actualmente, trabajo como Logopeda en mi propio despacho que está ubicado en el centro de Bilbao.