La convivencia con una persona que padece afasia de Wernicke puede ser una de las experiencias más desconcertantes y emocionalmente agotadoras para una familia. Ver a un ser querido hablar con fluidez, pero sin sentido, y descubrir que no comprende nuestras palabras, genera una sensación de aislamiento en ambos lados de la comunicación.
A diferencia de otros trastornos donde el paciente es consciente de su limitación, en la afasia de Wernicke la anosognosia (la falta de conciencia de enfermedad) hace que el paciente no entienda por qué los demás no le comprenden, lo que a menudo deriva en irritación.
En este artículo de Jennifer Mateos Logopedia se recogen recomendaciones prácticas para facilitar la comunicación entre el paciente y su entorno más cercano.
1. Preparar el entorno para facilitar la comprensión
Las personas con afasia de Wernicke pueden tener dificultades para procesar la información auditiva, especialmente cuando existen múltiples estímulos simultáneos.
1.1 Reducir las distracciones
Apaga la televisión, la radio o cualquier aparato que genere ruido cuando necesites comunicar algo importante. Si hay varias personas presentes, es preferible que hable una sola persona cada vez.
1.2. Favorecer el contacto visual
No hables desde otra habitación ni mientras estás de espaldas. Colócate frente a la persona y, siempre que sea posible, a una distancia que permita establecer contacto visual.
1.3. Cuidar la iluminación
Una buena iluminación permite ver con claridad las expresiones faciales y los gestos del interlocutor, que serán sus principales muletas para entender el contexto.
2. Adaptar la forma de hablar
2.1. Utiliza frases cortas y claras
Cuando sea posible, divide la información en varios mensajes sencillos.
2.2. Expresa una idea cada vez
Evita acumular varias preguntas o instrucciones en un mismo mensaje. Da una indicación y espera a que la persona tenga tiempo suficiente para procesarla antes de añadir nueva información.
2.3. Utiliza palabras concretas
En lugar de decir: «Pásame eso». Es preferible especificar: «Pásame el vaso».
Cuando existan varias opciones, puede ser útil acompañar las palabras de objetos, fotografías o gestos.
2.4. Habla despacio, pero con naturalidad
Reducir ligeramente la velocidad puede facilitar la comprensión, pero no es necesario hablar de manera exageradamente lenta, artificial o infantilizada.
2.5. Ayuda cuando la persona se bloquea
Si la persona intenta encontrar una palabra y se bloquea, dale unos segundos para intentarlo. Si observas que la búsqueda está aumentando su frustración, puedes ofrecerle una ayuda:
- La primera sílaba de la palabra.
- Una pista sobre su significado.
- Una elección entre dos palabras.
- Una imagen o un objeto.
Si aun así no consigue encontrar la palabra y sabes qué palabra está buscando, puedes decírsela directamente.
3. Formular preguntas que faciliten la respuesta
El tipo de pregunta puede influir mucho en el éxito de la comunicación.
En general, pueden resultar más accesibles:
- Las preguntas de sí/no: «¿Tienes frío?».
- Las preguntas con dos opciones concretas: «¿Quieres agua o zumo?».
- Las preguntas acompañadas de apoyos visuales: mostrar dos prendas y preguntar «¿La roja o la azul?».
En cambio, preguntas abiertas como:
- «¿Qué te pasa?».
- «¿Qué opinas?».
- «Cuéntame qué ocurrió».
- «Explícame qué necesitas».
pueden exigir un nivel de comprensión y producción lingüística elevado.
Esto no significa que deban evitarse siempre, pero conviene adaptarlas al nivel actual de la persona.
4. Dale tiempo para responder
Después de realizar una pregunta, espera. Mantén la atención y evita precipitarte para completar la respuesta. A veces son necesarios varios segundos adicionales para procesar la información y formular una respuesta.
5. Utilizar la comunicación no verbal y los apoyos visuales
Cuando el lenguaje oral no resulta suficiente, otros canales pueden ayudar a transmitir el mensaje.
5.1. Acompañar las palabras con gestos
Si hablas de beber, puedes realizar el gesto de llevarte un vaso a la boca. Si hablas de salir, puedes señalar la puerta o mostrar las llaves.
5.2. Utilizar objetos, fotografías y dibujos
Los objetos reales pueden ser especialmente útiles. Por ejemplo, mostrar una taza puede facilitar la comprensión de una pregunta relacionada con el café.
También pueden utilizarse: fotografías de familiares, imágenes de lugares habituales, calendarios, dibujos, pictogramas, cuadernos de comunicación o aplicaciones de teléfonos móviles o tabletas (SAAC).
A veces, los pacientes con Wernicke conservan mejor la lectura de palabras sueltas que la comprensión auditiva; prueba a escribir la palabra clave en un papel mientras la dices.
6. Cuando no comprendemos lo que la persona dice
En estas situaciones, es importante evitar dos extremos: fingir que se ha entendido todo o corregir constantemente cada error.
6.1. No finjas que entiendes
Asentir continuamente aunque no se haya comprendido el mensaje puede generar malentendidos. En su lugar, puedes pedir aclaraciones concretas:
- «¿Hablas de una persona o de un lugar?».
- «¿Te refieres a hoy o a ayer?».
- «¿Quieres ir fuera?».
Las preguntas cerradas o con opciones concretas suelen ser más fáciles de responder.
6.2. Confirma lo que crees haber entendido
Puedes decir:
«Creo que me estás diciendo que quieres llamar a Adrián. ¿Es eso?».
De esta manera, compruebas la información sin exigir a la persona que vuelva a explicar todo el mensaje.
6.3. Busca la intención comunicativa
En ocasiones, las palabras no permiten comprender el mensaje, pero los gestos, la situación o el contexto pueden proporcionar pistas. Por ejemplo, si la persona utiliza palabras aparentemente inconexas mientras señala la cocina y mira un vaso, puedes comprobar si quiere beber: «¿Quieres agua?».
6.4. Evita corregir constantemente
La corrección continua puede aumentar la frustración y dificultar la comunicación. En muchas situaciones cotidianas, el objetivo principal es que la persona pueda transmitir lo que necesita, participar en la conversación y sentirse comprendida.
6.5 Señala los cambios de tema
Las personas con afasia pueden cambiar de tema de manera repentina o introducir información aparentemente desconectada de la conversación. Si necesitas cambiar de tema, hazlo de forma clara y explícita: «Ahora vamos a hablar de la compra». «Ya hemos terminado de hablar de eso. Ahora vamos a hablar de la cita médica».
7. Gestionar el discurso excesivo, la frustración y las situaciones de bloqueo comunicativo
Cuando la persona se encuentra agitada, intentar discutir o explicar lógicamente por qué no se entiende lo que está diciendo puede no resultar eficaz, especialmente si la comprensión del lenguaje está gravemente afectada. Puede ser más útil:
- Mantener un tono tranquilo.
- Reducir los estímulos del entorno.
- Hacer una pausa.
- Cambiar temporalmente de actividad.
- Utilizar un gesto acordado para indicar que es necesario detenerse.
- Retomar la conversación cuando la persona esté más tranquila.
Cuando la persona se pone nerviosa porque no conseguimos entenderla, intenta buscar primero qué puede estar necesitando en ese momento, revisa las actividades y acontecimientos recientes puede ayudar a identificar el origen del mensaje. Si, a pesar de los intentos, no consigues comprenderla y la situación está generando mucha frustración, puede ser preferible hacer una pausa y aplazar la conversación.
8. Mantener la autonomía y la participación
La afasia puede llevar a la persona a depender de los demás para muchas actividades, incluso cuando todavía conserva capacidades suficientes para realizarlas. Por ello, es importante no hacer automáticamente por ella aquello que todavía puede hacer.
8.1. Ofrecer elecciones
Las decisiones sencillas pueden presentarse mediante objetos o apoyos visuales: «¿La camiseta roja o la azul?». Esto permite que la persona mantenga cierto control sobre su vida cotidiana.
8.2. Evitar hablar por ella
Aunque a veces resulte más rápido responder en su lugar, es importante ofrecer oportunidades reales para participar en las conversaciones.
9. Organizar el entorno y establecer rutinas
Las rutinas predecibles pueden facilitar la orientación y reducir la incertidumbre.
Mantener horarios relativamente estables para actividades como levantarse, comer, ducharse o acostarse puede ayudar a estructurar el día. También pueden ser útiles:
- Calendarios visuales.
- Agendas con fotografías o pictogramas.
- Listas de actividades.
- Señalización de espacios y objetos.
10. Seguridad en el hogar y fuera de casa
La afasia puede dificultar que una persona explique quién es, dónde vive o qué le ha ocurrido si se desorienta o necesita ayuda. Por este motivo, es recomendable utilizar una tarjeta o pulsera identificativa que indique que la persona tiene afasia y que presenta dificultades para comunicarse y un número de contacto.
También conviene valorar individualmente la seguridad en actividades como: cocinar, utilizar electrodomésticos, manejar herramientas, salir solo o utilizar el transporte público.
11. Favorecer la participación social
La dificultad para comunicarse puede provocar que la persona se aísle progresivamente. En ocasiones, la propia familia deja de invitar a reuniones o actividades por miedo a que se sienta incómoda. Sin embargo, el aislamiento puede aumentar la tristeza, la frustración y la pérdida de oportunidades comunicativas. Siempre que sea posible, conviene mantener contacto, visitas de familiares y amigos y actividades sociales adaptadas.
12. Cuidar el estado emocional
La afasia de Wernicke no afecta únicamente al lenguaje. También puede tener un importante impacto emocional. La persona puede experimentar: frustración, tristeza, ansiedad, irritabilidad o vergüenza o inseguridad en situaciones sociales.
Validar sus emociones y reconocer sus esfuerzos puede ser tan importante como cualquier estrategia de comunicación.
Si se observan cambios persistentes en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la motivación o la participación en las actividades, es recomendable consultar con los profesionales sanitarios.
13. El autocuidado del cuidador
Cuidar a una persona con afasia puede ser emocionalmente agotador. Por eso, el autocuidado del cuidador no es un lujo, sino una necesidad. Puede ser útil:
- Repartir las responsabilidades entre varios familiares.
- Contar con apoyos profesionales cuando sea necesario.
- Reservar momentos de descanso.
- Mantener actividades propias.
- Buscar apoyo psicológico si la situación resulta especialmente difícil.
14. El papel de la familia en la recuperación
La intervención logopédica es fundamental, pero la comunicación no ocurre únicamente durante las sesiones de terapia. La mayor parte de las oportunidades comunicativas aparecen en la vida cotidiana: al elegir la ropa, preparar una comida, planificar una salida, ver una película o decidir qué actividad realizar.
Cada una de esas situaciones puede convertirse en una oportunidad para:
- Comprender y ser comprendido.
- Tomar decisiones.
- Mantener la autonomía.
- Participar en la vida familiar.
- Utilizar estrategias de comunicación.
15. Referencias bibliográficas
- Terradillos, E., y López-Higes, R. (2016). Guía de intervención logopédica en las afasias. Editorial Síntesis.
- Perelló, J., & Caballé, M. (2003). Trastornos del habla y del lenguaje. Editorial Lebón.
- Peña-Casanova, J. (2013). Intervención logopédica en afasias y trastornos neurológicos. Elsevier.
